domingo, 11 de enero de 2015

Breve resumen de mi caso

El 24 de octubre del 2014 me diagnosticaron SQM (Sensibilidad Química Múltiple).


 (Imagen del 2011)



Llevo padeciendo diferentes síntomas desde hace dos años y medio, aunque entonces no supiera a que se debía y lo confundía constantemente con otros problemas de salud.

Todo empezó por mi profesión, la peluquería, la cual empecé a ejercer en el 2010 y estudiando desde el 2008. Desarrollaba mi tarea profesional en una peluquería ubicada dentro de un centro comercial.
Tras seis meses trabajando empecé a notar diferentes síntomas, por ejemplo herpes labiales, irritaciones oculares y frecuentes picores por todo el cuerpo. Estos síntomas se repetían constantemente una semana si y otra también, a las que ni cremas ni pomadas ni vaselinas ponían remedio, solo mejoraban ligeramente los síntomas, pero no llegaban a desaparecer.

Tras cambiar de trabajo por motivos personales, seguí ejerciendo como peluquera en un ambiente un tanto diferente, una peluquería a pie de calle en lugar de un establecimiento dentro de un centro comercial, con la diferencia de que el volumen de trabajo era considerablemente mayor, y consecuentemente, el contacto con los diferentes productos también. Durante los días que pasaron hasta que cambie de trabajo note una ligera mejoría en los síntomas pero seguían siendo persistentes aunque mucho menos intensos.

Poco después de empezar a trabajar comencé de nuevo con los síntomas, cada vez más intensos y notaba que había alimentos que no me sentaban nada bien y me provocaban dolores abdominales, náuseas y gastroenteritis, como también hinchazón de boca lengua y garganta provocándome un “asma” mal diagnosticada por los médicos.
Tras reiterantes problemas médicos y visitas a urgencias en numerosas ocasiones por diferentes problemas, falta de respiración debido al “asma”, decidí darme de baja pues siempre que trabajaba tenía más y más problemas. En periodos de vacaciones notaba mejorías, pues los empleaba normalmente para escapar de la urbe o ir al mar. Tras darme de baja me despidieron de manera improcedente al informar en mi trabajo de esta.

A lo largo de este periodo de baja me hicieron diferentes pruebas, como por ejemplo una prueba sobre alergias a diferentes sustancias llamada True Test, consistente en un parche con diferentes sustancias adheridas a él, y dependiendo de la magnitud de la reacción con la piel se dictamina como positiva alergia a ese compuesto, en mi caso fue a la mezcla de fragancias. Se trata de una mezcla de ocho compuestos, resumidos de un grupo de 26 fragancias, presentes en multitud de productos diarios, como champú, desodorante, pasta de dientes, colonias, y un largo etc… Todo eso me llevó a utilizar productos sin perfumes, con lo que notaba una ligera mejoría en mis síntomas. Poco a poco iba notando que la medicación que recibía empeoraba mi situación.

En agosto del 2013 volvía a incorporarme al entorno laboral trabajando como comercial en Madrid capital, con lo que irremediablemente volvieron a incrementarse los síntomas que padecía, incluso llevando una mascarilla en el trayecto de mi casa al trabajo para evitar los perfumes del resto de gente con las que compartía el espacio de los autobuses o el Metro de Madrid.
Tantos problemas sin solución, tantas noches sin casi dormir me llevaron a pensar que pasaba algo más, que no debía de tratarse de una simple alergia y empecé a investigar mis múltiples síntomas hasta que di con la SQM. Contrasté los síntomas de esta enfermedad, la evolución típica y todo encajaba desagradablemente bien en el marco de esta enfermedad. Por ello decidí acudir a un especialista en la materia, a alguien que pudiera decirme lo que padecía realmente, pues los médicos a los que acudía no paraban de pasarse la bola, que si problemas gástricos, alergia al gluten, asma, problemas neuronales, dando todas esas pruebas negativas y sin sacar ningún tipo de conclusión concluyente.


Decidí acudir a BarnaClinic en Barcelona para que me  dijeran finalmente que es lo que padecía o no.  El día 24 de octubre de 2014 me diagnosticaron Sensibilidad Química Múltiple. Desde ese día tuve que cambiar totalmente mi modo de vida, siempre que salgo utilizo mascarilla, tanto en la calle como en mi propia casa en ciertas ocasiones. Tengo que cuidar lo que como, los utensilios que utilizo, el aseo, el mobiliario, cualquier aspecto de mi vida debe ser medido para evitar entrar en contacto con una larga lista de sustancias químicas que pueden empeorar mi estado de salud. No se hace fácil para nada, estando encerrada en casa prácticamente todos los días, incluso mis padres han de tener las mismas precauciones o la gente que quiera venir a mi hogar también tiene que tener unas precauciones para poder visitarme, las cuales pondré más adelante, pero hay que pensar en el futuro. 

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